Cátedra UNESCO

Cambiar de idioma de forma consistente no ralentiza las conversaciones


11/04/2016

Imagen: falarcompaulo. Fuente: Pixabay.
Imagen: falarcompaulo. Fuente: Pixabay.
En las conversaciones diarias, los bilingües a menudo cambian de idioma a media frase con aparente facilidad, a pesar de que muchos estudios sugieren que la conmutación de lenguas debería aminorar su velocidad. Una nueva investigación sugiere que cambiar de idioma en el momento correcto puede permitir que los bilingües eviten los costes del cambio entre idiomas, lo que esencialmente les permite utilizar dos lenguas por el precio de una.

La investigación se publica en la revista Psychological Science, una revista de la Asociación de Ciencia Psicológica, que la resume en una nota de prensa.

"Nuestros resultados muestran que si los bilingües conmutan entre lenguajes en los momentos adecuados, pueden hacerlo sin tener que pagar ningún coste", dice el autor del estudio Daniel Kleinman, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (EE.UU.). "Esto va en contra de la creencia popular y el conocimiento científico. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que la multitarea puede ser más fácil de lo que parece, siempre y cuando la gente cambie en el momento adecuado".

Kleinman y Tamar Gollan, de la Universidad de California en San Diego, especularon que las personas pueden mostrar diferentes resultados en el laboratorio que en las conversaciones cotidianas, porque los estudios de laboratorio suelen requerir que los bilingües cambien de idioma cuando se les ordena, en momentos en que las interrupciones probablemente son ineficientes.

Si se permitiera elegir un idioma para un objeto o concepto en particular y mantenerlo, plantean como hipótesis, el bilingüe podría ser capaz de cambiar entre idiomas sin bajar de velocidad. En otras palabras, el uso consistente del inglés para decir "dog" (perro) y en español para decir "casa" en el transcurso de una conversación que alterna entre las dos lenguas podría eliminar los costes de la conmutación.

Mediante dos estudios, con un total de 171 estudiantes universitarios, los bilingües completaron una tarea de denominación de dibujos. A los participantes, que hablaban Inglés y español con fluidez, se les presentó una serie de dibujos en blanco y negro de objetos organizados en cuatro bloques separados.

En un bloque, se les dijo que nombraran cada imagen en el idioma que era más fácil y siguieran con ese idioma cada vez que aparecía esas mismas imágenes. En otro bloque, a los participantes se les dijo qué idioma utilizar al nombrar cada imagen. Y en los dos bloques restantes, los participantes tenían que usar sólo inglés o español para nombrar los objetos.

Los resultados mostraron que la consistencia es la clave: Los participantes no perdían velocidad al cambiar de idiomas entre las imágenes, siempre y cuando usaran sistematicamente la misma lengua cada vez que aparecía una imagen en particular.

El ritmo bajaba notablemente, sin embargo, cuando tenían que seguir señales que les decían qué lenguaje utilizar para cada imagen, o si no seguían las instrucciones de que fueran consistentes con el idioma que utilizan para cada imagen.

Pero el estudio sugiere que los bilingües no necesariamente utilizan la consistencia como una estrategia. Cuando los participantes eran libres de elegir el idioma a utilizar, la mayoría no era consistente. Estos resultados muestran que incluso experimentados conmutadores de lenguas tienen margen de mejora.



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